domingo, 19 de mayo de 2013

MY 14- Fairy caves

Hoy en la mañana nuevamente fuimos al terminal de buses locales para dirigirnos a un pueblo llamado Bau. Nuestra intención era visitar una cueva que se encuentra a unos 8 kilómetros de esa localidad. Una vez que llegamos a Bau, un encargado del terminal de buses nos preguntó a dónde queríamos ir y le dijimos que a visitar la Fairy Cave. Nos dijo que lo esperáramos y a los pocos minutos volvió diciéndonos que había hablado con un chofer de un furgón escolar para que nos llevara. Otra muestra de la amabilidad de los malayos.

Le pagamos 20 ringgit al conductor y nos llevó hacia la cueva junto con un grupo de escolares que nos miraban disimuladamente. Al llegar nos dijo que iba a volver en una hora más para llevarnos de vuelta a Bau y que ese tiempo era suficiente para recorrer el lugar. Nos bajamos y notamos que la entrada estaba a unos 20 metros del suelo. Para poder llegar habían construido unas escaleras de cemento. Al ir subiendo vimos las antiguas escaleras de madera que se veían bien peligrosas.


La Fairy Cave (cueva de las hadas) es una de las más grandes del sector. Antes había leído que dentro era posible esconder un avión de pasajeros y al entrar pude comprobar que era totalmente posible. La temperatura era agradable y al recorrerla vimos formaciones de estalactitas y estalagmitas debido a las filtraciones de agua que posee. Estas filtraciones además permitían que hubiese vegetación por todas partes. 


Al caminar por los sectores más oscuros vimos decenas de pequeños murciélagos en las paredes, pero parecían estar durmiendo, porque no se movían demasiado. Era fácil desplazarse dentro de la cueva, ya que habían varios caminos con escalones para poder subir hacia los puntos de observación. En un sector había una pequeña estatua de un hada, pero desconozco la historia detrás de la figura.



Al cumplirse la hora nos devolvimos a la salida y a los 10 minutos llegó nuestro chofer. Nos dijo que cerca había otra cueva, pero preferimos devolvernos a Bau donde aprovechamos de comer "laksa", una sopa con pescado típica de Malasia. A las 2:30 tomamos otro bus que nos trajo de vuelta a Kuching por 4 ringgit ($600).




En la tarde salimos a caminar y como este es mi útimo día en Kuching, fuimos a atravesar el río. Por 50 centavos (&80) lo cruzamos en 1 minuto. Al otro lado habían varios puestos de comida malaya, así que aprovechamos de comer y tomar unos jugos naturales.