08 de Mayo de 2013
Así que con más fe que convicción me bajé en el punto acordado, le envié un nuevo mensaje de texto y esperé bajo el sol. A los 20 minutos llegó un auto con dos personas y el acompañante me llamó por mi nombre, por lo que me subí y le pregunté si él era Osman. Me dijo que no, pero que me llevaría al río dónde nuevamente me iban a pasar a buscar, pero esta vez en bote.
Así que quedamos de acuerdo para navegar esa misma tarde por 50 ringgit más. La idea era ver los animales que se encuentran en los árboles a la orilla del río y en especial al mono de nariz larga (Nasalis larvatus). A las 4 de la tarde, después de almorzar y dormir una siesta, salimos del muelle. No fue difícil encontrar monos corriendo por la orilla, jugando entre ellos o buscando comida entre los árboles.
A veces nos deteníamos cuando avistábamos distintos tipos de aves en las copas de los árboles y mi guía me iba diciendo los nombres de cada especie. En un momento nos detuvimos y me dijo que había un lagarto en una rama, pero al principio yo no lo podía ver hasta que en un momento el lagarto se movió y sólo recién ahí lo pude distinguir.
Mientras seguíamos navegando nos encontramos con otros botes con turistas. Al comienzo no me gustó mucho "compartir" el río con otras personas, porque hasta el momento el trayecto lo disfrutaba yo solo sin escuchar ruidos de motores o gente conversando, pero después le encontré el lado bueno, ya que los guías de los otros grupos eran bastante buenos encontrando animales y noté que mi guía a veces los seguía, lo cual al final me permitía a mi ver más animales.
Uno de esos descubrimientos fue lo que pareció ser una familia de monos en un sólo árbol. Habían aproximadamente diez y estaban todos tranquilos sentados sin moverse de sus puestos, mirándonos curiosos desde las alturas. Los botes se estacionaron y apagaron los motores para dejar que todos tuviéramos tiempo de observarlos y por supuesto de sacarles fotos.
Y en ese momento mi guía me dice que uno de aquellos monos era el buscado mono de nariz larga, y que realmente tiene la nariz bastante larga. Es una especie que sólo se encuentra en Borneo y por fortuna pude verlo en su hábitat natural, ya que según me decían, a veces no salen de la espesura de la selva. Luego de verlos seguimos recorriendo el río por unos 10 minutos más hasta que en un punto giramos y nos fuimos de vuelta hacia la casa para llegar justo al anochecer.
Una vez dejamos el bote estacionado, la señora de Osman me sirvió la cena: un plato con verduras, uno con arroz, uno con varias alitas de pollo en una salsa y otro con varios trozos de sandía para el postre, además de la infaltable botella de agua. A las 9 cuando ya estaba bien oscuro, me fui a la pieza a dormir, en silencio, con sólo los pájaros, el agua y los grillos de fondo.
Dia 2: Caminata por la selva
09 de Mayo de 2013
Hoy me levanté a las 6:30, porque a las 7 salimos a una nueva excursión. Esta vez íbamos a realizar una caminata a través de la selva con la intención de ver más de cerca a los animales, y ojalá opder avistar a los elefantes pigmeos, típicos de ésta zona. Así que bien temprano nos subimos nuevamente al bote y por otros 50 ringgit ($8.000) salimos en busca de nuestros objetivos.
Esta vez nos dirigimos hacia el otro lado del río y a alta velocidad. Después de unos 10 minutos de navegar, de la nada apareció un pasadizo entre los árboles. Mi guía me dijo que ahí podrían estar los animales, pero que no me podía asegurar verlos, ya que ellos están siempre en movimiento. Al entrar nuevamente vimos otros botes con turistas y cada vez que nos encontrábamos de frente con uno debíamos orillarnos y detenernos para no chocar, debido a lo angosto del río.
Una vez que salimos de la parte angosta nos detuvimos en una orilla. Ahí el guía me indicó que íbamos a comenzar la caminata y se colocó un cuchillo al cinto. La mayoría del trayecto fue fácil de atravesar, pero a veces teníamos que usar el cuchillo para abrirnos paso. Vimos árboles enormes con troncos extraños ya que tenían bifurcaciones y formas triangulares. También nos encontramos con algunas sanguijuelas, típicas de la zona y temidas por los turistas, ya que se adhieren generalmente a las piernas y succionan la sangre sin que el huésped se de cuenta, porque no causan dolor. En un momento encontramos bosta de elefante, lo que animó mis esperanzas, pero después de recorrer por una hora no pudimos encontrarlos.
Después supe que hace poco habían matado a algunos por haber ingresado a unas plantaciones y quizás esa fue la razón de no haberlos podido encontrar. Una vez terminada la caminata nos dirigimos nuevamente al bote y recorrimos el camino de vuelta hacia la casa viendo monos y macacos en las copas de los árboles y sintiendo la brisa fresca en la cara.
Al llegar me tenían el desayuno listo, que consistía en arroz con pescado y una taza de té. Como recién eran las 9 de la mañana, la esposa de Osman me preguntó si querría hacer otro recorrido en la tarde, pero le dije que prefería quedarme en la casa descansando. Poco fue lo que pude descansar, porque vinieron unos niños de la casa vecina y se pusieron a jugar fútbol. Ahí no aguante la tentación y les enseñe algunas fintas. Estuvo bien entretenido.
Después de jugar me quedé conversando con los niños y algunas de las hijas de Osman. No hablaban mucho inglés pero me pudieron enseñar palabras básicas de malayo, como "baño" (tandas), "pollo" (ayam), "gracias" (terima khasi) o "de nada" (sama sama). El idioma parece no ser tan dificil comparado con el tailandés o el chino y lo bueno es que las palabras casi siempre se pronuncian como se leen, al igual que el castellano.
Mañana me voy temprano de vuelta a Sandakan, así que tengo que ir a arreglar mi mochila. Estuvo súper entretenido haber venido y haber estado en la casa de Osman es una experiencia que nunca olvidaré. Sólo me faltó una cosa: conocer a Osman...jeje.
Dia 2: Caminata por la selva
09 de Mayo de 2013
Al llegar me tenían el desayuno listo, que consistía en arroz con pescado y una taza de té. Como recién eran las 9 de la mañana, la esposa de Osman me preguntó si querría hacer otro recorrido en la tarde, pero le dije que prefería quedarme en la casa descansando. Poco fue lo que pude descansar, porque vinieron unos niños de la casa vecina y se pusieron a jugar fútbol. Ahí no aguante la tentación y les enseñe algunas fintas. Estuvo bien entretenido.
Después de jugar me quedé conversando con los niños y algunas de las hijas de Osman. No hablaban mucho inglés pero me pudieron enseñar palabras básicas de malayo, como "baño" (tandas), "pollo" (ayam), "gracias" (terima khasi) o "de nada" (sama sama). El idioma parece no ser tan dificil comparado con el tailandés o el chino y lo bueno es que las palabras casi siempre se pronuncian como se leen, al igual que el castellano.Mañana me voy temprano de vuelta a Sandakan, así que tengo que ir a arreglar mi mochila. Estuvo súper entretenido haber venido y haber estado en la casa de Osman es una experiencia que nunca olvidaré. Sólo me faltó una cosa: conocer a Osman...jeje.